Celiaquía

Feliz día nacional del celíaco

Hace un año y medio aproximadamente, que a Júlia le diagnosticaron celiaquía, pero detrás de este diagnóstico, ya llevávamos seis meses de dolores de barriga que no se curaban con nada, de no tengo hambre, de esto no me gusta…

Os juro que comer sin gluten no es una moda, al menos para nosotros. Para nosotros es el medicamento que cura a mi hija, que la mantiene sana, contenta, con energía…

Cómo tu cuando tienes fiebre y te tomas un antitérmico o un antibiótico, Júlia no come gluten para no ponerse enferma.

Reconozco que el diagnóstico nos ha llegado en un momento que hay mucha información, hay buenos médicos especialistas, hay muchos productos bien etiquetados (muchos que todavía no!) hay muchos productos y recetas que nos facilitan la vida. Muchos bares, restaurantes y establecimientos que hacen las cosas bien hechas.

Aún así, queda mucho camino por recorrer, para mejorar y facilitarnos la vida y no tener que sufrir por las posibles contaminaciones cruzadas, las trazas, los “Bueno, pero si come un poco no le passará nada!” “Sólo dice que puede contener trazas, ahora ya está bien, no le pasará nada!”

Estos días de confinamiento, ha sido complicado, la gent ha enloquecido, y cuando no había harina/pan/pasta normal en los supermercados ha arrasado la sin gluten, hemos estado prácticamente un mes sin encontrar en NINGÚN supermercado ni el pan que le gusta, ni la harina que nos va mejor par preparar galletas y pasteles que le gustan y para ella no había alternativa, para ella era esencial.

Nuestra adaptación a la nueva dieta de Júlia ha sido larga y en ciertos momentos creo que todavía nos estamos adaptando. Tubimos que empezar de zero a introducir nuevos alimentos, nuevos sabores, a tener que planificar absolutamente todo lo que hacíamos y “por si a caso” llevar siempre una mochila cargada con comida para ella.

Pero también se han tenido que adaptar abuelos, tíos, amigos… y todo aquel que un día u otre se ha quedado a Júlia a comer en su casa. Limpiando de manera rigurosa el día que va Júlia a comer, adaptando un armario para su comida, cocinando una comida a parte para ella. Para todos ellos, sólo tengo palabras de agradecimiento, por qué también gracias a su esfuerzo ahora tengo una Júlia nueva, que está contenta, feliz y sobretodo sana!

Si se lo pregunto a ella, dice que le gusta ser celíaca, porque ha probado alimentos nuevos, unos le han gustado, otros no. Porqué en muchos sitios y momentos la hacen sentir especial y recibe atención extra, por qué puede excusarse en la celiaquía para no comer ciertos alimentos que no le gustan (la pizza o las croquetas, por ejemplo). Pero también tiene cosas no tan buenas, a veces se siente desplazada, porqué sus amigos no han pensado en ella en un cumpleaños, porqué no podemos parar a comer en cualquier restaurante.

Cuando la diagnosticaron, sólo le preocupaba una cosa: “El arróz tiene gluten?” y al oir la respuesta respiró alibiada

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